Aliento que corre alegre

entre los cuerpos sudados

calienta entre vapores

flores de carne en las manos.

Ahora es ese suspiro

que se sienta al borde

de un acantilado,

esperando para dejarse caer

ansioso en este mundo vano.

Palmada que vibra feliz

de camino a un desmayo,

nunca supo decir no

a ese desvalido soldado.

Es más que cierto

que el sonido viaja

atado de las manos

porque la luz lo atrapa

durante las miradas

traviesas de unos hermanos.

Entendimiento que hubo

caído de un caballo

por las riendas sus pies

quedaron atrapados,

¡déjalo, déjalo correr

por el campo ensillado

para que vea su libertad

a expensas de un astado!

Ruido que por remover

la tierra de un costado,

tembló al nacer

de la garganta de un malvado.

No se mueve más,

puesto que lo ha olvidado,

ahora trata de aparecer

con la jeta de un marciano.

¿Qué le va a hacer

si está todo sentenciado?

Que el que no calla, grita,

y el mudo ha gritado.

Un póker por hacer

son las cartas del venado,

cuernos al amanecer

que se cuelan por el ano.