Dublín húmeda espera

bullicio y compañía

para entrar en calor

bajo manto de negra

cerveza y picante

brillo de estrellas.

Dublín a pedalada

del rocío y la escarcha

despierta al rojo mar

como alfombra

por la que camina

la ilusión de cada día.

Dublín de encuentros

y canciones en vía

pública bañada

de risas y susurros

que trae el frío viento

calentitos bajo el brazo.