Antes de empezar debo aclarar que esta sección, que pretendo que tenga una periodicidad más o menos establecida, está dedicada a todas esas reflexiones cotidianas que son el producto de la culturilla general mediática y, por tanto, tan sólo son un simple divertimento o ejercicio descriptivo-narrativo. Es, debido a la naturaleza y a la intención de esta pequeña comunicación en un tono más o menos frívolo y sin pretensión alguna, por lo que quiero, ya de antemano, aclarar que no tengo intención de ofender a los seguidores (o fans) de algo o alguien, sino, más bien, hacer algún tipo de comentario espontáneo sobre aspectos diversos de la vida “postmoderna” tal y como me vienen a la cabeza.

Tolkien y Peter Jackson
No sé por qué no me he puesto antes a ver toda la saga de El Señor de los Anillos. Recuerdo que la primera película de la trilogía la vi en el cine, cosa de la que no es que me arrepienta, pero se me hizo bastante larga debido a circunstancias ajenas a la trama, cámara, dirección o reparto de la cinta. No tiene nada que ver con los aspectos formales del film; tiene que ver con la propia naturaleza de cada uno: sus nervios, su capacidad de estar sentado a oscuras durante determinado tiempo sin ir al baño, agobios, etc.
No obstante, la vi meses después cuando ya había salido en DVD y, con la capacidad de parar el visionado, pude disfrutar de la película sin problemas. Digamos que no es una historia que me llene o que los personajes me parezcan sublimes, pero debo decir que me entretuvo bastante y que admiré, sobre todo, cómo se movía la cámara, los paisajes y los efectos especiales, tanto de maquillaje como digitales. Sinceramente, nunca me habían atraído las histrias de Tolkien (recuerdo que me leí El Hobbit y no me pareció nada del otro mundo), pero, sin embargo, me gustó como Peter Jackson y su equipo habían plasmado el desarrollo de los acontecimientos en la pantalla, le habían dotado de cierta psicología a los personajes y ensalzado la potencialidad paisajística que ofrece una epopeya de tal magnitud.
Es curioso, la primera peli que vi de Peter Jackson creo que también estaba rodada en Nueva Zelanda, pero, a diferencia de El Señor de los Anillos, se ve que el presupuesto y la historia no llegaban a explotar del todo las posibilidades del paisaje. Mal gusto, así se llamaba y se sigue llamando la cinta, y, en su favor, debo decir que me reí un montón con ella. Bueno, es bastante lógico que una peli rodada los fines de semana durante, según cuentan por ahí en wikipedia y demás, cuatro años y con el reparto compuesto por toda la panda de coleguillas no llegue a ser una obra maestra; aunque, a decir verdad, esta película se ha convertido en una verdadera obra de culto para todo el que guste del género gore, serie B u otros apelativos que puedan definir la categoría en la que se encuentra enclavada esta película.
En fin, para qué os voy a engañar, que en El Señor de los Anillos me esperaba yo más gore…
A lo que iba, tras ver la primera peli de la trilogía, pasaron años sin que se me ocurriese ver las otras dos. No sé, tal vez fue la dejadez, el trabajo estresante y precario de los medios de comunicación en España, o el simple despiste, lo que no me hizo pensar en ver las dos restantes hasta este entrante 2010.
Me gustaron las dos. Eran entretenidas y divertidas; una historia del bien contra el mal que toma aspectos mitológicos y que está contextualizada en un mundo de fantasía en el que seres humanos se mezclan con criaturas de especies diversas como enanos, elfos, hobbits, etc. Varias son las tramas paralelas a la historia principal: el amor entre un humano y una elfo (rozando el cliché del amor imposible), la obsesión de un ¿humano? que se convierte en un monstruo y se corrompe (ésta creo que se ha basado en casos de políticos españoles, mi tesssssssooooro/mi especulaaaaasssssssión urbanííííííííííííííssssstica), la historia de superación de un ser llamado a liberar el mundo del mal, etc. Puede que se me haya olvidado alguna más, pero tampoco pretendo hacer un análisis estricto del guión/libro como hacíamos en los cursos de redacción de guiones.
Total, que algunos son muy críticos con Tolkien y con Peter Jackson porque la literatura fantástica y el cine fantástico lo consideran un género menor, pero, jopeta, les ha quedado guay la cosa, ¿no creen?
He escuchado comentarios de todo tipo a favor y en contra de Tolkien, pero cosas peores he visto y leído, así que comprendo en cierta manera a sus seguidores, porque le quedó una historia guapa, con todo tipo de elementos y con mucha riqueza. En cuanto a su adaptación cinematográfica, ¡Ole tus huevos, Peter Jackson! Que le ha quedado bien chula y entretenida, superando el trauma de la elipsis cinematográfica en las obras literarias (aunque haya motivos comerciales en crear una trilogía) y plasmando una gran historia ante nuestros ojos. Siempre gusta pasar un buen rato sin pretensiones ante la pantalla.