Sensitiva pasta de retícula

acuciada por la incertidumbre

hecha peso muerto de alma

que cascos atraviesan desertores

de una caída en firme retada

por rosas ambarinas de IKEA.

No yo, one, two, threefour!

Ruedas teutonas pintadas

de acuarela esparcida por abejas

obreras perdidas en fundas

de almohadas y pellizcos

ajados en una guerra traidora

contra la suposición más vil

y conspicua que encontró

un camello de pose drug dealer.

No yo, ¿dónde está el lavabo?

Retorcida promesa enclavada

en las botas manidas de tul

por la que pasos del mundo

vueltas dan a la marquesina

en la que vemos un anuncio

de desahucio bien grande

y con letras doradas de Bauhaus.

No yo, ¡llame ahora!

Quiniela de besos lanzados

al aire viciado de una lavandería

con aroma a limpios deseos

y sudorosos partos de refriega

en la que cambian de número

para evitar recibir un paquete

de tachuelas heladas de muselina.

No yo, Google vs. Godzilla.

Estupor de estepa y espuma

de esta entraña resulta

en un cuadernillo Rubio

a lápiz no adecuado HB2

perteneciente a un tal Fabian

que por Lloyd pereció

en fiestas benditas de casas.

No yo, vinagre balsámico.

La bruja mira la brújula

como piruja de día verde

searching porno on internet

oh yeah esto es así y asá

punto por el que ha de pasar

toda tormenta selvática

lobezna en su concepción

mesiánica interpretada.

No yo, bolígrafo BIC.

Descifre y participe

en este guateque enclenque

que de humo refrigerado

llena la mantequilla arenosa

y frondosa constancia

revela una mala amistad

multada por tragar sables.

No yo, tenga su clubcard.

Esperanto perdido y lengua

muerta de risa tatuada

en la esquina manchada

de pis y tabasco rancio

de un picor malsano tostado

en rodillas reza pidiendo

crédito al número 112.

No yo, te invito a un Frigo Pie.

Escultura malcriada se acuerda

de un acorde al que le falta

cuerda para tender la ropa

y los tangas henchidos

por un tornado que se lleva

a Dorothy y a Matisse

en un dueto sexual fauvista.

No yo, vuelva usted mañana.

Morsa saluda en morse

tiritando palabras estalactitas

de postre bajo lluvia de resortes

y caracoles de manazas

que aprenden yudo en vano

pero reintentan llenar la zona.

No yo, mind the step!

Algunas veces es mejor

dejar pasar la brisa loca

para cambiar la bombilla

de fumadero de opio apio

en el que se tocó una prosa

para caer rendida y golpeada

por ese culo del mundo.

No yo, ¿tiene coartada?

Cae y cae la taza patosa

frente a todos los asistentes

a un triste poste de la luz

manteado con cerveza

de trigo tres tristes tigres.

Sonría, es Hanukkah.