(homenaje al paranoico guionista británico Douglas Noël Adams)

La cereza se ha convertido en el transcurso de las últimas sacudidas cósmicas en uno de los objetos más importantes, junto con la toalla, del universo. Es aconsejable, pues, si queremos viajar por el espacio-tiempo, acumular tantas cerezas como nos es posible. Esta reserva creciente de frutos sagrados nos proporcionará una ruptura en el continuo por la cual podremos relativizar ambas variables, siendo útil para ejemplificar en una posible explicación de Didáctica Específica de Lengua y Literatura Españolas una acción concreta del hecho didáctico.

Resulta destacable, entonces, la apreciación de esta cualidad por parte del interlocutor que accede a utilizar este recurso para, consciente o inconscientemente, crear ese vórtice en el tiempo que nos conecta de forma repetitiva, en bucle cerrado, a las mismas vivencias pedagógicas una y otra vez. Este fenómeno es conocido como ‘Bucle del Día de la Marmota’.

A continuación procedemos a explicar las características y misterios de tal fenómeno cuántico.

Bucle del Día de la Marmota’

La reiterativa vivencia de una situación concreta a consecuencia de la acumulación constante de cerezas es llamada ‘Bucle del Día de la Marmota’, cuyo nombre está basado en la famosa película protagonizada por Bill Murray y que responde en su argumento a una situación similar a la apreciada en este fenómeno.

La definición es simple: debido a una ruptura de las variables de espacio-tiempo provocada por una reserva creciente de cerezas se produce la repetición continua de una misma secuencia viva asociada en su mayor parte a la práctica de la docencia, siendo la Específica de Lengua y Literatura Españolas su mayor manifestación.

No obstante, dicho fenómeno en bucle puede variar ligeramente al introducirse en la ecuación cerezal diversos matices cuánticos que enajenan las circunstancias discursivas del protagonista de la situación en el continuo espacio-tiempo. Así, de esta forma, podemos encontrar diferentes interpretaciones de la misma secuencia en la que el continuo roto es interpelado por una realidad paralela que discurre en tiempo atómico exacto.

Por otro lado, el actor principal se encuentra atrapado dentro de una espiral variable de espacio-tiempo, por lo que puede llegar a acusar desiguales estados que caminan entre la confusión, la irracionalidad o la incoherencia pedagógica. Estos cambios en el sujeto ponen de manifiesto una ulterior acumulación de frutos sagrados, más conocidos como cerezas, en un arranque imprevisto, pero fatal, de ansiedad por los mencionados frutos.

¿Qué ocurre cuando cesa la acumulación de cerezas?

Experiencias previas han constatado que un cese en el acto de acumular cerezas puede provocar una vuelta a la normalidad en el continuo. Sin embargo, la vuelta no restituye en su totalidad el habitual discurrir de acontecimientos, apreciándose, en cambio, cierto discontinuo marginal en el devenir de las acciones cotidianas.